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4 février "Saturno el mago"Un interesante ejercicio de intertextualidad del cuento "Sólo quería hablar por teléfono", de la compilación de cuentos "Doce cuentos peregrinos" de mi autor favorito: Gabriel García Márquez.
"Saturno el Mago", por Claudio Araya
Fue en algún momento, entre el vasto conjunto de sombras irreconciliables que se llama soledad, que decidí olvidarla. Más de doce años ha que la vi por última vez, pero aún ahora vuelvo a tenerla entre mis sábanas cada invierno tormentoso, cuando el sueño que tuve la primera noche sin ella se repite una y otra vez en mi cabeza hasta que el infernal aguacero, conmovido por mi delirio, se detiene.
Cada vez que despierto, luego de haberla visto en aquel harapiento vestido de novia salpicado en sangre, con sus ojos redondos y vacíos clavados en mí, quedo sintiendo que me acaba de abandonar, y pareciera que cada estrella, cada objeto en mi habitación, cobra vida y me observa con esa terrible mirada que parece atravesar cada fibra de mi ser.
Ahora que lo pienso con detenimiento, quizás sí decía la verdad y lo único que quería al llegar a aquel lóbrego edificio era utilizar un teléfono. Ya no importa, ya es demasiado tarde. Ahora su recuerdo está para mí cada vez más distante, casi irreal, como si nuestra fatídica historia sólo hubiera sido parte de un lejano y polvoriento libro que no existió más que en los olvidados anaqueles de mi memoria.
No pasa un solo día sin que piense en ella, sin que la reconozca en mi propio reflejo cada mañana al afeitarme, sin que se confunda su amargo "conejo, vida mía", con los protocolares aplausos en cada presentación. Ya no puedo con este peso. Mis hombros y mi mente no soportan el mal agradecido recuerdo de su figura. No, no puedo.
Después de perderla para siempre en aquella arca de sueños y mentes confundidas, decidí rehacer mi vida. Comenzar de nuevo o, por lo menos, intentarlo.
Conocí a una vibrante joven italiana en una de mis presentaciones. Después de presertarse como agregada cultural del consulado de italia en la ciudad de Barcelona y de compartir un par de copas, me confesó su aburrimiento de la vida, su cansancio de conocer hombres fríos y talentosos, sin más objetivo que el de ganar dinero y ser reconocidos. Nos casamos en noviembre, siete meses y dieciocho días después de haber visto por última vez a María, en una sencilla pero alegre ceremonia en las afueras de Barcelona, a la sombra de unos naranjos que nos entregaron su sombra a cambio de no olvidarlos nunca.
Me dejó tres meses más tarde. Después de llorar juntos por más de dos horas, se levantó, tomó su bolso y desapareció por la puerta sin decir adiós. Se fue con un francés que supo entregarle lo que yo no. Hoy me parece lógico. Supongo que mis constantes pesadillas, unidas a mi desasosiego y pérdida de interés por la vida, la motivaron a tomar esa decisión. No la culpo.
Ya son más de las tres de la mañana, pero no quiero cerrar los ojos, porque mientras las gotas de lluvia se escurren por entre las bisagras de mi ventana, su imagen ensangrentada aparece una vez más, y sus grandes ojos vacíos me miran de nuevo, sin compasión, atravesando mi alma.
Diciembre, 2006. 9 février "Citas citables"
2 février A tu criterioAlgo para reflexionar...
31 janvier ¿Por qué escribo?Para serte sincero, no sé muy bien qué escribir ahora. Escribo porque al leerme, en cierta forma, me parece que estoy leyendo a otra persona. De algún modo logro conocerme un poco mejor. Descubro nuevos rincones en mi mente, abro puertas de habitaciones que creí inexistentes. Voy a intentar ser un poco más claro -quizás hasta majadero- en este asunto: Al llenar de letras un papel, logro ser llevado a un mundo donde las reglas las pongo yo. Un mundo donde me convierto en un tirano y déspota que exige a sus súbditos comportarse bajo las leyes del "realismo mágico". No todos obedecen, y es parte de las reglas del juego.
Hay ocasiones en las que, una vez escritas las líneas, me apresuro a destruir o a esconder mi creación. En parte por vergüenza, y en parte por miedo a que otros conozcan a un Claudio que ni yo mismo conozco bien.
Perros, faroles, árboles, joyas, edificios, lentes, formas de caminar, agua, palabras, brisas. Todo se entremezcla y confunde en este "topos uranós" que el mismo Platón no hubiese sido capaz de describir con éxito.
Colores en movimiento. Cada mirada tiene una profundidad distinta, y esconde tras de sí historias que jamás serán contadas. Quiero saber, quiero entender...
Un mundo nuevo con cada día, con cada pensamiento, con cada palabra, con cada sentimiento. ¿Cómo entender qué papel tengo yo en todo esto...? 28 janvier Corriente del pensamientoMe decidí a introducir las líneas siguientes: Enfermos del corazón y embarazadas seguir leyendo bajo su propio riesgo. El autor no se hace responsable de lágrimas derramadas, corazones rotos y almas atravesadas... (esto fue escrito en un día lóbrego, donde apenas podían distinguirse los rayos del sol y mis recuerdos se agolpaban en mi cabeza. Tenía que dejarlos salir...) Nada personal. Escribo en general.
Aún estoy aquí...
Sigo imaginando esos cabellos cayendo sobre tus dorados hombros. Buscando a ciegas tus manos. Viendo tus ojos diáfanos, en cuya pupila me sumerjo durante horas interminables.
Pensando en tus labios estoy. Recordando tu voz asesino el tiempo.
En el espeso aire de la soledad me ahogo. En la densa negrura de la noche navego, aferrado a esos hilos que algunos llaman recuerdos.
¿Soledad?... Añoranzas de un pasado que pudo ser. De un futuro que no será. De un presente que no existe.
¿Qué te detiene? ¿De qué están hechas tus amarras? Tras la vergüenza te escondes. Más allá de un sol que brilla para todos, menos para mí.
¿Que te busque? ¿Que te llame?... Y si te encuentro, ¿qué?
Como agua se escurre entre mis dedos la ilusión de tenerte...
Tengo ganas de no quererte, de no soñarte, de no desearte.
¿Cuál es el precio de tu mirada? ¿de tu sonrisa? ¿de un beso...?
Formas de amarEl hombre gastará el tiempo, las fuerzas y los recursos que sean necesarios para conseguir su objetivo supremo: el de estar con ella.
La mujer, en general, es más enamoradiza que el hombre (hay excepciones, como en toda regla...). Se entrega a una relación -aunque no por completo- con más facilidad que el hombre. Por otra parte, es más difícil que él caiga en las redes del amor. Sin embargo, una vez que se deja arrastrar por ella y con ella hasta ese planeta donde el sol, los ríos y hasta el aire son de amor puro, no hay nada que lo haga pensar en otra cosa. La entrega del hombre es más completa, más profunda, más entera en todos sus sentidos. Es por esta razón que un chico lo pensará dos, tres, o más veces antes de permitir que su corazón sea atravesado por la flecha mágica del angelito desnudo. En un comienzo, la razón juega un papel fundamental para el hombre. Él analizará, estudiará, revisará las distintas posibilidades y se pondrá en las diferentes situaciones posibles antes de dar rienda suelta a su corazón.
Ante una decisión de tal importancia, ¿por qué no dejar que el dueño mismo del amor tome el control de tu vida? Él pondrá en tu corazón los sentimientos más perfectos, por la persona correcta, en el momento exacto.
Ahora, dejo contigo una rima de uno de los más grandes poetas del siglo 19: Gustavo Adolfo Bécquer
"¿Qué es poesía? --dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú." Dando vuelta la página...Siempre me gustó la frase "dar vuelta la página", para referirse a olvidar una historia pasada que no nos permite seguir adelante. Hoy, pienso un poco más en esta analogía y descubro cosas nuevas: El dar vuelta una página no significa borrar las anteriores. Éstas siempre serán parte de tu vida. A veces, cicatrices que escondes; y otras, marcas que muestras con orgullo. El punto es que la historia sigue estando escrita en tu vida. Puedes pretender que no te importa. Puedes intentar arrancar incluso esas hojas escritas con letras de sangre que derramaste y cuya lectura toca las fibras más íntimas de tu corazón. Es imposible. Las experiencias vividas no pueden ser borradas ni olvidadas. Su propósito es que aprendamos a no cometer el mismo error dos veces, a tomar la decisión correcta de una vez por todas y a dejar de movernos en la vida impulsados por aquel combustible de dudosa procedencia que se llama "sentimiento".
Quizás sea hora de que aprendamos a dejar las cosas en las poderosas manos de Aquel que no comete errores. Él nos mostrará de qué forma escribir las páginas que nos restan en el libro de nuestra vida. Nota por favor que Él no te dará un libro nuevo. Si la historia de tu vida ha comenzado a ser escrita con letras difusas e impregnadas de tristeza, entonces entrega la autoría de tu historia al Único que puede darle a tu vida un giro de 180 grados. El final será mucho mejor de lo que puedas imaginar... 27 janvier ¿Me amas?Hoy estoy más espiritual que otras veces. Sí, sí, ya lo sé... pero anoche tuve un poquito más de inspiración (o iluminación, no sé. Dejemos la explicación a un teólogo, conozco varios...) que lo normal mientras leía la Biblia antes de acostarme a descansar mi vapuleado cuerpecito, así que agarré una lapicera y mi libretita de notas y me dispuse a permitir que aquellos duendes amarrados que de tanto en tanto se esconden en mis pensamientos corrieran libremente por los caminos de mi conciencia. Bueeee!
Entonces prosigo a transcribir las letras que inundaron mis pensamientos la noche recién pasada. Espero que de alguna forma, la que sea, pueda Dios tocar tu corazón como lo hizo conmigo.
"Sus ojos lo miraron con una profundidad que nunca antes había visto. Se sintió avergonzado, pequeño, casi desnudo. Demoró en responder.
"¿Me amas?" Esa voz... La misma que había calmado tormentas con autoridad y fuerza, la misma cuyo poder había levantado muertos y echado fuera demonios. La única voz de la que se sentía esclavo. Esa paz tan distinta, tan completa, tan conocida, volvió a inundar su quebrado corazón. "Señor, tú sabes que te quiero".
El reflejo de la luna en el lago lo hacía parecer de cristal. La noche estaba llegando a su fin, y podía ya escucharse el sonido de los árboles siendo acariciados por la fría brisa matutina. De pronto, una espina le atravesó el corazón. El temor, el frío, la impotencia... Las imágenes y voces de un pasado acechante y cercano se sucedían con cruel rapidez en su cabeza. Una silueta difusa, una voz: "¿No eres tú también uno de sus amigos?" Todo sucedió tan rápido. Estaba solo, no entendía... "¡No lo soy!" Contempló la escena con los ojos de un simple espectador. Con estupor se vio a sí mismo nervioso, sus pies deambulando de un lado a otro haciendo notar su intranquilidad. Una mano se posó con fuerza sobre su hombro derecho: "Eres uno de los amigos de ese hombre, ¿me equivoco?" Le pareció que todas las miradas se posaban sobre él. "¡No!" -gritó sin pensar otra vez-. "Estoy seguro de haberte visto con él en ese huerto", insistió el hombre dando un paso hacia él. Sus ojos se cerraron. Quiso detener aquella escena. ¡Otra oportunidad! Se vio a sí mismo alejándose del grupo al tiempo que repetía: "No le conozco, no le conozco..."
Negro. Todo se volvió negro. Desesperación, angustia, un dolor cada vez más intenso que le oprimía el pecho. ¿Un gallo? Sí, a lo lejos se escuchaba un gallo...
Se desplomó en el suelo. Desde su posición indigna contempló la mirada llena de ternura del Salvador. ¿Amor? No, era imposible. Después de todo, después de tanto... No lo merecía.
Apenas un susurro, un suspiro. La suave voz juntó los pedazos de su corazón roto: "¿Me amas?" No pudo pronunciar las palabras. Él entendía, Él sabía... "Sí, Señor, tú sabes que te quiero..." Estaba tan cerca, su pecho era tan cálido, su voz tan dulce, su mirada tan llena de perdón, del anhelado perdón...
La negra y espesa noche volvió a caer sobre su alma como una pesada piedra. "¡No le conozco, no le conozco!" Un grito de angustia brotó de su corazón. Cayó al suelo otra vez. En su desesperación, sintió dos tiernos brazos que lo levantaban de rodillas. Otra vez esa voz atravesó su alma: "¿Me amas?" Ambos hombres se miraron por largo tiempo. En lo profundo de su ser se supo amado. Sintió el perdón de aquel hombre cuyos brazos se abrieron por última vez clavados en una horrible cruz. Esos mismos brazos volvían a abrirse para recibirlo a él, ¡a él! Los primeros rayos del sol se dejaron ver en la mañana de aquel nuevo día: "Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero." 25 janvier Mi vida...Hmmm... qué podemos agregar? que no se haya dicho ya? o que sí se haya dicho?... jeje. Mi vida, un sinfín de aventuras, sinsabores, alegrías y experiencias emocionantes que hacen que no quiera vivir la vida de nadie más, sino sólo la mía. Estoy, para ser sincero, sin inspiración "at all" y no tengo muchas ganas de escribir nada, pero bueno... ya agregaré en un futuro no muy lejano algo interesante para mí mismo. Y claro, porque para qué iba a agregar algo que te interese a tí si, a fin de cuentas, es MI espacio?? Si quieres leer algo que te interese, entonces escribe algo en TU propio espacio y no te entrometas leyendo lo que personas con tiempo, ideas y mala onda de sobra escribimos en nuestras horas de almuerzo.
Parafraseando al gran Nietzsche (sí, sí, el tipo que murió abrazado a un caballo de cemento mascullando "Soy dios, soy dios...") las dos cosas que más llaman la atención al hombre son: (1) el juego y (2) el peligro. Es entonces la mujer: "El juego más peligroso". No se enojen chicas, es sólo una frase pseudointeligente para quedar bien y parecer intelectual, no es que en realidad piense en ustedes como en un juego... (hmmm... acepto opiniones en todo caso)
Bueno, me voy... Si tienes algo que agregar entonces escríbeme a mi dirección de correo electrónico araya.claudio@gmail.com . Esa dirección también sirve para msn, entonces si quieres puedes agregarme para insultarme o conocerme, lo que quieras... acepto lo que venga. Soy el hombre más humilde de todos...
Quieres leer una paradoja? Bueno, aquí va: Los chilenos son todos unos mentirosos... (espero no tener que explicarlo, pero si no lo entendiste, entonces sigue leyendo algunas líneas más abajo, pero tranquilo(a), no debes considerarte más tonto(a) que el que no necesita hacer el "scroll down" para leer mi explicación a esta frase paradójica...
La verdad, no pensé que bajarías para leer esto... me decepcionas, pero está bien, ya que te diste el trabajo, te explico: al yo decir que los chilenos son todos unos mentirosos, mi frase pierde validez puesto que yo mismo soy chileno. ¿Cómo, pues, podrías creeme si yo también soy un mentiroso? Pero, ¿estaré mintiendo en relación a la falta de veracidad de mi pueblo? Si sigues sin entender, entonces puedes entrar al siguiente sitio a buscar una explicación más detallada: www.soyunburroignorante.com (si haces click, mejor sería que ates una piedra de molino a tu cuello y te arrojes del puente más cercano a tu computadora... el mundo no merece a alguien tan buuuuuuuurro como tú...) |
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